III. V. LA ESCUELA SANKHYA DEL HINDUISMO: UNA RELIGIÓN NO TEÍSTA
La religión hindú reconoce como ortodoxas a seis antiguas
y divergentes escuelas. Una de éstas, la escuela sankhya, no es
ni teísta ni panteísta. Al igual que el jainismo, la escuela
sankhya enseña que la materia primordial y el alma individual son
no creadas e indestructibles. El alma puede ser liberada al saber la verdad
sobre el universo y controlando las pasiones. En algunas escrituras, Sankhya
niega la existencia de una deidad suprema personal, y, en todo caso, cualquier
concepto de deidad es considerado como superfluo y potencialmente autocontradictorio,
puesto que el funcionamiento del karma rige los asuntos del hombre hasta
el punto en que él mismo pueda determinar que busca la liberación.
Las cuatro metas de la escuela Sankhya son similares a las del budismo:
conocer el sufrimiento, del cual el hombre debe liberarse; ocasionar la
cesación del sufrimiento; percibir la causa del sufrimiento (el
dejar de discriminar entre el alma y la materia); y aprender las formas
de liberación, es decir, los conocimientos discriminatorios. Al
igual que otras escuelas, la sankhya enseña el principio kármico:
el renacimiento es una consecuencia de las acciones de uno, y la salvación
es un escape del ciclo de renacimientos.