III. III. LAS DOCTRINAS DEL BUDISMO THERAVADA

El budismo theravada es a menudo considerado como la tradición del budismo que más se asemeja a las enseñanzas originales de Gautama Buddha. Sus doctrinas tienen poco parecido a las tesis presentadas en el cristianismo u otras religiones monoteístas. Ninguna de las enseñanzas del budismo theravada indica la existencia de un ser supremo o un dios-creador. En vez de ser el producto de un dios-creador, se considera que el mundo fenomenal no tiene substancia, y el hombre es visto similarmente como no permanente, y no se considera que disponga de un alma inmortal. Toda la existencia se caracteriza por el sufrimiento, y el impulso de la enseñanza budista es de liberar al hombre de esta condición. La actual circunstancia del hombre es una consecuencia de su karma, la ley de causa y efecto según la cual algunas acciones en vidas anteriores determinan casi totalmente la
experiencia de vidas subsecuentes. Ya que las vidas son como eslabones en una cadena causal, existe un "origen condicional" de cada renacimiento. De ahí que no es un dios-creador el que causa la existencia del hombre, ni tampoco existe ningún concepto de un dios-salvador, ya que sólo la ilustración le permitirá al hombre liberarse de un sufrimiento en la cadena de renacimientos. Todo hombre, bajo la guía de la instrucción religiosa, debe andar por el camino de la ilustración por sí solo. El budismo no niega la existencia de los dioses, propiamente dicho, pero estos seres no son objeto de culto, y no desempeñan ningún papel en especial. (Son residuos y añadiduras de otras tradiciones religiosas a las cuales el budismo le ha dado cabida). A pesar de que no existen en el budismo theravada ninguno de los conceptos de un dios-creador y de un dios-salvador, el alma inmortal y el castigo o gloria inmortal, al budismo se le concede fácil y universalmente la categoría de religión.

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